Detalle de la pieza Ensayo de horizonte común

Pieza Ensayo de horizonte común

Detalle Instalación Tierra de nadie. Arena de 90 países.

Instalación Tierra de nadie. Arena y cartas de noventa países.

 “ Tierra de nadie”, es un proceso amplio que reflexiona en torno a la disolución de las fronteras y la idea de un mundo común como nexo ineludible para la construcción del nosotros.
En contra del pensamiento occidental dualista de corte cartesiano, fundamentado en la separación de conceptos como yo-otro, exterior-interior, cuerpo-alma, etc.; el proyecto    aboga por una filosofía del entre en la que cualquier límite queda desdibujado. La pieza Ensayo de horizonte común consiste en la recopilación de puñados de tierra de diversos países del mundo que han llegado hasta mi, mediante cartas.
El display de la pieza se presenta como un laboratorio de probetas  donde, paradójicamente por mucho que se intenta aislar los elementos (individuos, territorios, etc) se percibe una continuidad. Existe una comunicación que trasciende la ilusión del tubo de ensayo como recipiente   hermético, para acabar conformando una línea de horizonte común entre todos ellos.
A nivel social y político, lo  opuesto a la igualdad no es la diferencia, sino la desigualdad: podemos ver contrastados tipos de tierra con sus particularidades, pero esto no impide el acercamiento, sino que construye un solo cuerpo basado en la multiplicidad.

" Tierra de nadie, proyecto en el que Olalla Gómez solicita a personas de distintos puntos del planeta que le hagan llegar cartas con tierra extraída de sus lugares de residencia. Este inventario de parcelas mínimas de territorio va a ser replanteado por la artista mediante dos estrategias que convergen en la fricción entre lo individual y lo común: por un lado, la mezcla y el amontonamiento de las distintas tierras; por otro, su distribución en tubos de ensayos que siguen el orden impuesto por la categoría del estado nacional.

La locución tierra de nadie, con toda su complejidad semántica e histórica[1], es releída por Olalla Gómez como uno de los muchos conceptos fallidos del pensamiento occidental. A la lógica de reconocer nuestro mundo como propiedad de nadie, pero patrimonio de todos, se opone la actual geopolítica de la frontera, erigida bajo los discursos de posesión del territorio y de miedo al otro. En esta dirección, la artista explora la necesidad de alterar el perverso juego de apropiaciones y de distancias que se ocultan tras las normas neoliberales. Si el amontonamiento de las tierras constituye una interpelación a una globalidad fracturada, su división en tubos de ensayo ilustra la inoperancia de la frontera como radical dispositivo de exclusión. Así, una mirada conjunta a los cilindros de cristal descubre una contigüidad de la tierra que, a modo de línea del horizonte, transforma la noción de límite en punto de paso y de comunicación."

Carlos Delgado Mayordomo

 

[1] La tierra de nadie se ha entendido, a lo largo de los siglos, como la tierra sin dueño, los territorios arrebatados a los pueblos, la tierra disputada, las fronteras amuralladas y, finalmente, el patrimonio común de la humanidad (Cf. A. Campillo, Tierra de nadie. Cómo pensar (en) la sociedad global, Barcelona, Herder, 2015).